¿Ha llegado el final de la fiebre del oro?

Hasta hace unas pocas semanas, los expertos vaticinaban un aceleramiento de la fiebre del oro, lo que se podía traducir en alzas en su precio que lo podía dejar en los umbrales de los 2.000 o incluso 2.200 dólares.

Sin embargo, desde ese momento a esta parte, los mercados de capitales han recuperado cerca de un 25% de su valor, aplacado la fiebre compradora del metal. De hecho, el oro ha caído más de un 11% desde sus máximos de noviembre 2020, cuando superó los 2.000 dólares la onza. ¿Ha llegado el final de la fiebre del oro?

Desde aquí opinamos que no. Y no somos los únicos. George Soros declaró la semana pasada que las fuertes subidas de las bolsas en el mes de marzo se justifican como un rebote dentro de un escenario bajista. Además, se aproxima una nueva oleada de presentación de resultados trimestrales de las empresas que puede desatar nuevamente el pánico de los inversores si, tal como se espera, las pérdidas alcanzan los niveles registrados en la Gran Depresión.

Los especialistas declaran “El oro ha sido aceptado como riqueza durante miles de años. Cuando todas las formas de riqueza han caído o se han vuelto sospechosas, el último activo que ha seguido en pie ha sido el oro”. No le falta efectividad a este razonamiento.  El metal precioso es un buen refugio en tiempos de profunda crisis, como la que se vive en la actualidad. Además, cualquiera de los dos escenarios que se presenten a partir de ahora, tanto inflacionista como deflacionista, beneficia su cotización.

La caída del precio en las últimas semanas “no es más que un pequeño ajuste del mercado dentro de un escenario claramente alcista para el oro”, según declara el prestigioso periódico online elconfidencial. ¿Que sucederá entonces? Tiempo al tiempo. Tan solo recuerde que el oro existió por siempre.

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